La decadencia de la mentira
Hace poco mantenía con Ardura (pintor de los Gama) una conversación en la que coincidiamos acerca de la necesidad de la imaginación en el arte, frente a la mera técnica que se ocupa de representar la realidad con veracidad. Sostenía que para que pueda hablarse en toda regla de arte el artista debe transformar la realidad. El arte debe ser la recreación de un mundo interno, puramente personal.
Discrepo de todas los postuladosNeoplasticistas que abanderaba Mondriam, que defendían que el artista debe reflejar en su obra lo universal, desposeyéndose en su obra de todo rastro de individualidad,¡craso error!. La individualidad, los mundos particulares suponen una construcción artística, la elaboración de la "mentira", y su expresión por cualquiera de las vías artísticas y estéticas ya seapintura, escultura, literatura, etc, suponen algo único frente a la convencional realidad, que todo el mundo con técnica es capaz de representar, no en igual medida, todo sea dicho de paso, y sin que esto sea entendido como un menosprecio de la técnica.
Este hecho justificael que ciertos artistas con ciertos "desequilibrios mentales", no necesito citar a ninguno, los libros de historia del arte están llenos de ejemplos. Al ver el mundo desde un prisma profundamentre personal e individual, eran capaces de crear unas obras poco convencionales, definitivamente únicas, tales como eran sus visiones del mundo.
Esto lo quiero enlazar con que estosúltimos días ha caído en mis manos un libro de Oscar Wilde, "la decadencia de la mentira", donde para mi alegría se exaltalo expresado anteriormenteque el arte debe ser en cierta forma la entronización de la "mentira" ( entendida esta como recreación personal de la realidad), frente a la recreación de la verdad, lo que todos vemos. Otra de las ideas que Wilde desarrolla en este libro un tanto dificil de digerir al principio es que " la vida imita al arte", él lo demuestra desde el punto de vista literario y la verdad es que no le falta razón,. Amén querido Wilde
